Verdades varias

La vida está llena de pequeñas alegrías; el arte consiste en saber distinguirlas.
Li Tai Po, poeta chino







6 May 2010

Es cosa de todos los días

Situación 1

Yo sentada en el subte, muy tranquila; vuelvo a casa luego de trabajar como una maquinita. En estación Belgrano sube una señora (soy educada y no digo "una gorda cachibache") y se para frente a mí. Sucede que la señora me pisa, entonces yo corro mis pies unos centímetros hacia los lados; pero la señora me vuelve a pisar. Yo vuelvo a correr mis pies, y la muy forra me vuelve a pisar. Y así estuvimos hasta que la gorda cachibache con cara de Poupeé Bailable se bajó, en estación Boedo. Ocho estaciones me banqué tu pie deforme sobre mis deditos de princesa, ¿en ningún momento te diste cuenta de que lo que estabas pisando no era el piso del vagón, sino mi pobre piecito?

Situación 2

Viajando en el 56 de vuelta a casa (la odisea continúa), me siento al lado de un señor muy concentrado en su celular. A los pocos minutos de iniciado mi viaje, el señor se duerme... y se desparrama en el asiento, obligándome a reducir mi presencia en el asiento de al lado a su mínima expresión. Cada vez se explayaba más el muy pancho, y yo durita y ensardinada en una pequeña dimensión de asiento. Se despierta, se acomoda, y empieza a gesticular y a mover las manos con vehemencia. A esta altura Adrián me gritaba "soy rock, rock, rock" y yo no escuchaba lo que el señor hablaba (al aire, porque no estaba hablando por celular, el demente hablaba solo), pero en una pausa entre canciones escuché que me estaba pidiendo perdón. "Me perdonás, ¿no?" me preguntaba el hombre. Pegué un salto al asiento que se acababa de vaciar, single. ¡A chá, orate!

Situación 3

Finalmente llego a casa. Estoy descendiendo del ascensor, cierro la puerta tijera y me apresto a cerrar la puerta de madera cuando oigo al típico/a vecinito/a apurado que desde la planta baja apreta desesperadamente el botón para llamar al elevador. Yo ya estaba repodrida de los desubicados, así que me tomé mi tiempito para cerrar la puerta. Jodete por maleducado/a, idiota.

3 comments:

VENUS said...

je, yo a la gorda le hubiera dicho algo che, no vale! el pobre vecino que era el menos mala onda termino pagando por todos!
me gusta como escribis

Mal atendida said...

Todos tenemos anécdotas de nuestras vueltas a casa, sea el medio que sea! Un beso Amelie y te digo que defiendo a muerte a todo lo que mencionaste en el post anterior, sí, perdón, pero me ganaron.

jugando a la rayuela said...

es increible pero es así, cada día hay más irrespetuosos, todos se cagan en todos, te entiendo pq ami tb me molestan esas cosas.
Saludos y te invito a pasar por mi blog
http://lavidaalunaresrojos.blogspot.com/