Verdades varias

La vida está llena de pequeñas alegrías; el arte consiste en saber distinguirlas.
Li Tai Po, poeta chino







8 Aug 2010

Ohmmmm, Ohmmmm

Situación I: Viernes, 20:20 hs, estación Independencia, esperando el subte. 20:25, 20:30, 20:35, 20:40 (!!!) y el subte no venía, claramente. Enfurecida, dí media vuelta y comencé a desandar el camino para ir a tomarme un colectivo que me dejaría finalmente en la puerta de mi casa. Mientras caminaba por el pasillo de la estación, escuché (a través de la música al palo que manaba de mi iPod) que alguien me llamaba... "Ey, chst chst... Hey!!". Pensé "God, esto no me puede estar pasandooo!". En un zas estaba caminando a la par mía; el pibe* que había estado mirándome con cara de lobo hambriento durante los 20 minutos en que esperé el fucking subte estaba caminando al lado mío, queriendo hablarme. Ante sus insistentes señas, me quité uno de los auriculares para escucharlo.

Pibe:- ¿Te puedo hacer dos preguntas?
Yo:-
Pibe:- La primera: ¿la línea ... está suspendida?
Yo:- No
Pibe:- La segunda: ¿puedo saber tu nombre?
Yo:- No
Pibe:- Bueno, gracias...

*¿Cómo explicar su aspecto físico? ¿Cómo transmitirles lo que vieron mis ojos? Tenía un estilo mezcla de futbolista de la cuarta categoría de Sportivo Italiano con "voy todos los sábados a bailar a Caix". Exudaba cumbietón por los poros (cumbia + reguetón, para los que no entendieron). Zapatillas blancas de cuero (creo que eran Lacoste), jean recto doblado en la botamanga, remera A+ y camperita Nike o Adidas, más un bolsito deportivo. Asquete.

Situación II: Domingo, 7 pm, patio de comidas del shopping. Mi amiga y yo necesitábamos monedas para viajar. Nos acercamos a un local de comidas para pedirles que por favor nos cambiasen $2. Justito vemos que llega una empleada de otro local con una bolsa llena de monedas y billetes chicos y le pide a la encargada $100. Como dijo mi amiga, "la pegamos"... O por lo menos eso creíamos, porque en cuanto le pedimos a la agreta caracúlica de la encargada que nos cambiara dos pesos, nos dijo con su mejor cara de pocos amigos "No". Me fui escupiendo fuego, y con mi amiga pensamos: ¿qué te costaba darnos dos fucking pesos, forra? Te acababan de dar mínimo $50 en monedas, pedazo de hija de puta. DOS PESOS TE PEDIMOS, ¿ENTENDÉS?
Le tendría que haber dicho en el momento "pero, ¿por qué no te metés una por una las moneditas en el orto divina?", con una sonrisa en la cara obviamente. Me sacó, me sacó por completo. ¡Conchuda!

1 comment:

AntOch said...

Qué yegua!
Tan mal estaba el pibe del subte!?

Y cómo te fue en el cine?